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Sobrevivientes de abuso sexual dicen que es una herida que nunca sana del todo y que ser víctima de un párroco de la Iglesia es un doble abuso, una violación física y una espiritual. Alejandra Soto de NY1 Noticias, exploró el tema de abuso sexual a menores perpetrado por miembros del clero en momentos que la Arquidiócesis de Nueva York se prepara para recibir a un nuevo Arzobispo.Con eficiencia, transparencia y de la mano de las autoridades es como la Arquidiócesis de Nueva York dice lidiar con miembros del clero que cometen abuso sexual a menores.
"El protocolo que tenemos establecido es que si una persona presenta una acusación de abuso, nuestro primer paso es dirigirla al fiscal distrital y ese es una acuerdo que las autoridades mismas solicitaron," dijo Joseph Zwilling, portavoz de la Arquidiócesis de Nueva York.
Y si la persona no desea reportar el abuso a las autoridades, la Arquidiócesis lo hace.
De hallarse evidencia de conducta inapropiada, la Arquidiócesis destituye al sacerdote de su parroquia y realiza una examinación interna.
"Anunciamos los hechos a la parroquia; exhortamos a la comunidad a que coopere con la investigación; y de existir evidencia de culpabilidad, el caso se envía a Roma para su revisión," dijo Zwilling.
De verificarse el abuso, el Vaticano tiene la última palabra sobre el futuro del cura.
En los cerca de nueve años que el cardenal Edward Egan ha servido, no se ha confirmado ninguna acusación.
Aún así la organización SNAP, la red de sobrevivientes de aquéllos que han sufrido abuso de un sacerdote, asegura que no se ha lidiado con el problema con eficacia.
"La cifra que tenemos es de arriba de 300, los sacerdotes que han abusado de menores en todo el Estado," dijo Mark Lyman, director regional de SNAP.
Cabe aclarar que la Arquidiócesis de Nueva York abarca sólo 10 de 62 condados del Estado.
Y aunque grupos de apoyo como SNAP reconocen que parte del problema son leyes estatales que limitan el período de tiempo que una víctima tiene para reportar su abuso, añaden que dentro de la Iglesia existe una cultura de esconder la realidad.
"A menudo cuando a un Obispo se le presenta un alegato de abuso, transfieren al sacerdote a otra diócesis. Desafortunadamente, esta práctica continua," dijo Lyman.
Miembros del clero confirman que existe falta de supervisión del sacerdocio.
"No todos los sacerdotes que se ordenaron pasaron por un tamiz psicológico, si eran personas apropiadas para desarrollar una serie de funciones y eso obviamente le toca al Obispo no solamente al Sacerdote," dijo el padre Tomás del Valle-Reyes.
Pero la Arquidiócesis señala que los tiempos han cambiado y la actitud de la Iglesia, así como de la sociedad en general, hoy en día es muy diferente.
"En las décadas del ‘70, ‘80, incluso ‘90, los padres de las víctimas no querían que se conocieran los nombres de sus hijos. Nos pedían que no sacáramos a la luz el abuso," dijo Zwilling.
Tras confirmarse conducta sexual inapropiada, la Arquidiócesis publica el nombre del perpetrador en los boletines de sus iglesias y en diversos periódicos.
Parte del cambio de actitud incluye entrenamiento para miembros del clero, monjas, maestros y voluntarios que están en contacto con menores de edad.
Además, en sus escuelas, la Arquidiócesis ofrece curriculum sobre el tema, con libros de colorear en las primarias y comics para las secundarias.
También se ofrece servicios de consejería para sobrevivientes de abuso.
Y así, la Arquidiócesis, la Iglesia, se considera líder en cómo ha tratado la prevención de abuso sexual a menores.
Pero aún hay trabajo por hacer y sin duda, víctimas que todavía no confrontan su abuso podrían hacerlo mientras el nuevo arzobispo, Timothy Dolan, ocupa el cargo.
Las opiniones sobre su trabajo al frente de la Arquidiócesis de Milwaukee varían, ya el tiempo juzgará su servicio en Nueva York.