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El cardenal Edward Egan dejará la Arquidiócesis de Nueva York este 15 de abril, cuando sea reemplazado por el arzobispo de Milwaukee Timothy Dolan. Alejandra Soto de NY1 Noticias, presentó un recuento de los años de servicio a la comunidad católica de Nueva York del cardenal Egan.Fue hace nueve años que, el ese entonces, obispo Edward Egan llegó a Nueva York de la ciudad de Bridgeport, Connecticut, a guiar a los millones de católicos de la Arquidiócesis de Nueva York y así ascender a Arzobispo.
En menos de un año en su nuevo cargo, en febrero de 2001, Egan fue elevado a Cardenal.
Heredó un cargo que dejó el muy popular cardenal John O'Connor pero que requería de organizar las finanzas de la Arquidiócesis, que en ese entonces, enfrentaba un déficit de cerca de $25 millones.
"Para ser justos con el Cardenal Egan, ascendió a una serie de circunstancias atroces. Sustituyó a un Arzobispo sumamente admirado, John O'Connor, pero heredando una situación económica terrible," dijo Christopher Bellito, Ph.D. de Kean University.
En parte para reducir ese déficit, el cardenal Egan consolidó escuelas, con cada cierre precipitando una protesta.
Defendió su decisión citando baja inscripción escolar.
Y en sólo un año borró de los libros los $25 millones de números rojos.
Entre sus logros, su respaldo a la comunidad latina.
“El trabajo de apoyar a los inmigrantes en materia de la legalización y eso pues siempre sentí que había un gran apoyo de su parte para las iniciativas que estaban en Washington," dijo Joel Magallán, director ejecutivo de la Asociación Tepeyac.
Aunque, aún tras enfrentar la disminución de inscritos al seminario, trayendo, por ejemplo, sacerdotes de otras partes del mundo, incluso de Latino América, se habla de comunidades que necesitan mayor servicio sacerdotal.
"Todavía no tenemos sacerdotes que conozcan la realidad de aquí, que son inmigrantes, que son hijos de inmigrantes de esta época, de este tipo de inmigrantes que están ahora en Nueva York," dijo Magallán.
Y también se le critica una falta de atención hacia sus sacerdotes.
"Que durante estos últimos años debido a todas las crisis que han habido, se han sentido abandonados. No han encontrado a un pastor, han encontrado más bien a un jurista, han encontrado a una persona preocupada, a un capitán de un barco pero no un padre," dijo el padre Tomás del Valle-Reyes.
El cardenal Egan no buscó ser el centro de la atención pública.
"Otros obispos eligen pasar gran parte de su tiempo fuera de sus obispados. El cardenal Egan rechazaba invitaciones y verdaderamente hizo un esfuerzo por dedicar su tiempo, su energía, y su atención a la gente de Nueva York," dijo Joseph Zwilling, portavoz de la Arquidiócesis de Nueva York.
Egan demostraba su dedicación con hechos, celebrando misas en la Catedral de San Patricio sólo la mitad de sus domingos y la otra, visitando diversas parroquias.
"Y después de celebrar misa pasaba tiempo con el sacerdote parroquial, compartía una merienda. Si se ofrecía misa en español, celebraba también esa misa," dijo Zwilling.
El 2008 fue un año histórico para la Arquidiócesis de Nueva York que celebró su bicentenario y la visita del Papa Benedicto 16, denominada un éxito.
Muchos lo recordarán por la firmeza con la que dirigió, pero no se puede negar que el cardenal Egan le entrega a su sucesor una Arquidiócesis económicamente estable.
Y quizás esa estabilidad le permitirá al arzobispo Timothy Dolan centrar sus esfuerzos en inyectar vitalidad en sectores donde hace falta.
Por su parte, Egan dice que en su retiro desea escribir un libro.