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03/23/2010 04:21 p.m.

Censo 2010: El dilema de los indocumentados, ¿censarse o no?

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Rellenar o no el formulario del Censo, es el dilema en la mente de muchos inmigrantes indocumentados, frustrados y con miedo, dada la situación en la que viven. En el segundo capítulo de nuestra serie especial "El poder de los números", Juan Manuel Benítez de NY1 Noticias, explicó cómo el Censo y una posible reforma migratoria podrían estar más ligados de lo que parece.

"Aquí el ausente no tiene voz. El invisible, no existe", dijo Lorraine Cortés Vázquez, secretaria del Estado de NY.

Y ésa es la labor más complicada de los funcionarios del Censo: contar al que se esconde o al que simplemente no quiere participar.

"El censo nos beneficia a todos, específicamente a las comunidades inmigrantes", dijo Frankie Miranda de la Federación Hispana.

Se trata del de Frankie Miranda vice presidente de las relaciones externas de la Federación Hispana, de un argumento en ocasiones difícil de defender entre la población indocumentada.

"Lo que me preocupa es que hay mentiras que dicen que con el censo nos vamos a ver beneficiados para el trabajo, para la salud, y qué se yo. Para eso, yo creo que nosotros necesitamos primeramente una reforma migratoria", dijo un hispano.

La frustración es palpable. El 2010 iba a ser el año de la reforma, esperanzas destruidas por una economía en crisis y un desempleo de casi el 10%. Por no hablar de la división partidista en Washington.

"Yo he visto 'el' debacle que ha ocurrido con la reforma de salud, e imagínate, eso es algo que impacta a todo el mundo en Estados Unidos, te podrás imaginar la guerra campal que estamos hablando de una reforma inmigratoria que necesitamos aquí en Estados Unidos", dijo Luis Miranda, consultor de MirRam Group.

Por eso, a pesar del miedo y rumores de boicot de grupos aislados como represalia a la falta de reforma, muchos piensan que el Censo podría ser la mejor herramienta para acelerar un proceso de regularización.

"Jamás he visto algo tan irresponsable como pedirle a un hispano que no se cuente", dijo el representante José Serrano. "La mejor forma de empujar una reforma de inmigración es comprobando que existe una situación, algunos le llaman un problema, una situación de inmigrantes. La gente se lo imagina, la gente no lo sabe. Si se cuenta todo el mundo, hasta las personas más conservadoras van a tener que admitir que hay una situación que merece una reforma, un cambio".

La ley obliga a la confidencialidad de los datos personales del Censo.

Aún así, el clima anti-inmigrante, y un aumento en el número de deportaciones en el primer año del gobierno Obama provoca que muchos tengan miedo a rellenar el formulario.

"Si nosotros no participamos en el Censo no vamos a tener tanto poder para poder exigir que se haga una reforma migratoria, para decir cuántos hispanos existen en los Estados Unidos", dijo Frankie Miranda de Federación Hispana.

Fondos para escuelas, parques y servicios de todo tipo se encuentran ligados no al número de ciudadanos y residentes con papeles, sino a la cantidad total de personas que viven en los diferentes distritos del país.

"Hay muchos y les vamos a llamar de nuevo blancos americanos que no son anti-inmigrantes, no son anti-inmigrantes. Prefieren una situación mejor, prefieren quizá que haya menos inmigrantes en el país indocumentados, pero no son anti-inmigrantes. Si en esas comunidades se pierden fondos federales porque el hispano no se contó, entonces ya hay bronca, ya hay razón por la cual estar molesta con esta persona, porque no es solamente que estás en mi comunidad, ahora me costaste dinero a mí", dijo el representante demócrata de El Bronx, José Serrano.

Las consecuencias de un mal conteo podrían resultar profundamente negativas durante los próximos diez años, sobre todo en un momento en el que los indocumentados necesitan más que nunca de aliados.