Una mujer boricua que superó todo por llegar a la Corte
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Para celebrar el mes de la herencia hispana, a continuación conocerán a una mujer boricua que superó grandes obstáculos para ocupar la Corte de Apelaciones del Estado. Una historia que se repite entre las mujeres latinas y que sirve de prueba de que no hay reto imposible de lograr. Carleth Keys de NY1 Noticias, presentó el siguiente informe."A los 11 años supe que quería ser abogada y entonces jueza", dijo Sallie Manzanet-Daniels, jueza de la Corte de Apelaciones, del Primer Departamento Judicial.
Esa determinación llevó a la Jueza Sallie Manzanet a la Corte Estatal de Apelaciones del Primer Departamento Judicial en El Bronx.
Las cicatrices de su vida marcaron su destino.
"Ese edificio, ahí en la esquina, era el Grand Concourse hotel", señaló Manzanet.
Allí vivió días amargos refugiada con su familia, luego que un incendio destruyera su hogar cuando era niña.
Dolorosos momentos que recordó con alegría cuando hace 10 años se convirtió en magistrada en la Corte Civil de la Ciudad de Nueva York.
"El día que me estaban haciendo el juramento de mi ventana, durante esa ceremonia podía ver el edificio donde yo llegué la noche del fuego", dijo Manzanet.
Fue entonces que realizaría un sueño de justicia que tuvo incluso antes de nacer.
Su padre, un prometedor pujilista local, murió de un disparo defendiendo a otra persona.
"Yo me crié con una madre soltera. Mi mamá me tuvo bien joven, a los 16 años, mi padre tenía 19 y murió dos meses antes de yo nacer", dijo Manzanet.
Creció a una milla de la Corte de El Bronx, donde próximamente será juramentada en su nuevo cargo en el máximo tribunal del Estado.
Y fueron precisamente estas calles las que la motivaron a sumergirse en las leyes.
"Yo he conocido niños donde yo me crié, que jugaban con mis hermanitos, y ya a los 12 años eran adictos a la heroína. Hay mucha injusticia en los barrios pobres, y toda esa experiencia me empujó a ser jueza", dijo Manzanet.
Su historia suena conocida. Una latina de humilde familia que tuvo que superar los obstáculos de la pobreza para ocupar esta silla.
"Ave María, qué fiesta la de Sotomayor! y qué alegría y qué orgullo yo sentí como puertorriqueña, mujer de El Bronx como ella, e hija de una mamá soltera", dijo Manzanet.
El ingreso de la juez Sonia Sotomayor como la primera latina en la Corte Suprema del país, quizás motivó al gobernador David Paterson a aceptar una petición que Manzanet venía aspirando por tres años.
"Creo que entendió que si vamos a poner a la primera jueza de la Corte Suprema de Estados Unidos, entonces, por supuesto, debe haber una jueza latina en la Corte de Apelaciones", dijo Manzanet.
Y es que según ella, los hispanos de El Bronx necesitan mucha ayuda en materia legal.
"Algunas veces pierden el caso, y aún así salen de mi Corte dándome las gracias porque por lo menos se fueron sintiendo que alguien los escuchó", dijo Manzanet.
Razón suficiente para quedarse y trabajar por la comunidad que la vió crecer y cosechar los logros que le abrieron las puertas a esta nueva etapa de su vida.
"Qué carrera larga y bonita, pensé, que una niña que se crió tan pobre viviendo de welfare, y todas las cosas que vienen con eso y que al cruzar la calle en la misma Corte que nos ayudó, tengo mi sala, donde trato de hacer justicia cada día", dijo Manzanet.