Por primera vez en su historia reciente, México decidió apostarle a la izquierda. 

El favorito de las elecciones presidenciales del domingo, Andrés Manuel López Obrador, ofreció en su discurso de victoria una promesa para transformar a un país que en las urnas mostró su hartazgo de partidos políticos tradicionales que dispararon la violencia y corrupción. Y aunque AMLO se mostró conciliador, también aseguró que encabezaría una reforma radical pacífica que permita atender a los más pobres. 

"No les fallaré, no voy a decepcionarles, no voy a traicionar al pueblo", dijo. "Mantengo mis ideales y principios, que son el destino más importante en mi vida, pero también confieso que tengo una ambición legítima: quiero pasar a la historia como un buen presidente de México". 

AMLO, como lo conocen sus seguidores, fue reconocido por sus contrincantes como el triunfador de los sufragios más grandes de la historia de México incluso antes de que se dieran a conocer cifras oficiales y luego de que sondeos a boca de urna le dieran una amplia diferencia. 

El corazón de la Ciudad de México, el centro histórico, hervía en aplausos y gritos de júbilo cuando López Obrador inició su discurso de victoria primero en un hotel y luego se dirigió al Zócalo, un lugar de fuerte simbolismo político. 

Con la voz pausada que lo caracteriza, AMLO reafirmó las ideas que mantuvo a lo largo de su campaña. "Llamo a todos los mexicanos a la reconciliación, a poner por encima de los intereses personales el interés general... la patria es primero", dijo ante miles de sus simpatizantes. 

Banderas mexicanas, cánticos y gente bailando daban color a la noche mientras AMLO agradecía a sus rivales en la contienda, al actual mandatario Enrique Peña Nieto --quien reconoció también su triunfo-- y a los medios de comunicación que "no fueron como en otras ocasiones, correa de transmisión de la guerra sucia". 

Luego dijo que buscaría establecer una auténtica democracia y que aunque habría cambios profundos, todo se daría con apego al orden legal establecido. 

A su alrededor, sus simpatizantes lo ovacionaban. 

"Este es el verdadero cambio que esperaba México y no cuando el PAN ganó al PRI", dijo poco antes un profesor de psicología que se sumó a los festejos y recordó la primera derrota en décadas del partido oficialista en el año 2000. 

El consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Lorenzo Córdova, informó que los resultados del primer coteo rápido oficial le daban la ventaja a AMLO con un 53%. Le seguía Ricardo Anaya con 22% y el oficialista José Antonio Meade quedaría en tercer lugar con poco más de 15%. 

Acto seguido, Peña Nieto dirigió un mensaje a la nación para reconocer el resultado y felicitar al candidato. 

En un gesto inusual en la política mexicana en la cual los candidatos suelen agitar el fantasma de los fraudes, Meade y Anaya salieron pocos minutos después del cierre de casillas, cuando se publicó una primera encuesta de salida, a reconocer que la tendencia no los favorecía. 

"Por el bien de México le deseo el mayor de los éxitos", aseguró Meade, representante de la coalición a la cual pertenece el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que actualmente detenta el poder. 

"Ninguna democracia funciona sin demócratas", aseguró Anaya por su parte. 

El hartazgo y la necesidad de un cambio fue el principal sentimiento con el que los mexicanos acudieron a las urnas en unas elecciones que podrían suponer el giro a la izquierda de un país cansado de los partidos políticos tradicionales que fueron incapaces de contener la corrupción, la violencia y la desigualdad. 

"Es un gran triunfo que por fin haya habido elecciones limpias", dijo a la AP satisfecho Agustín Mendoza, un chofer de 54 años para quien "no se había visto nunca" que los postulantes contrarios salieran a felicitar al triunfador a los pocos minutos. "Es un ejemplo que la democracia mexicana va en ascenso". 

A las seis de la tarde hora del centro comenzaron a cerrar las primeras casillas pero aquellas en las que todavía había votantes permanecieron abiertas hasta que todos ejercieron su derecho debido a las diferentes zonas horarias en México. 

Las primeras encuestas de salida difundidas por medios locales predecían que López Obrador y sus aliados retendrían además la mayoría en las cámaras de Senadores y Diputados, que también estuvieron en juego. 

De acuerdo con estos sondeos no oficiales, los aliados de MORENA de López Obrador --que conformó la coalición "Juntos Haremos Historia"-- tendrían ventaja en gobernaciones en los estados de Chiapas, Morelos, Tabasco, Veracruz, Puebla y la Ciudad de México.

Sólo parecería que el conservador PAN obtendría la victoria en el estado de Guanajuato.