Familia latina pierde sus ahorros en estafa de permisos para vender comida

"Nuestro ahorro de nuestra vida y que ahora con esto, pues no se qué va a pasar", explicó Rosa Jiménez

Jiménez y su esposo Santiago García invirtieron todos sus ahorros en un permiso para vender comida en las calles de Nueva York.

La persona que prometió ayudarlos sin embargo, les cobró el dinero y nunca respondió.

"Conseguimos los siete mil para la licencia y se los dimos con un notario. Nos hizo firmar y todo. Y después me dijo que 10 mil más le voy a dar cuando me entregara el permiso", añadió Jiménez.

La pareja cayó víctima por no saber que estos permisos no se venden y tampoco se pueden alquilar, al menos legalmente.

Lo único que le quedó a Rosa y a su esposo fueron estas constancias de pago, un documento notarizado en donde les prometían la licencia y muchas ganas de trabajar para ganarse la vida.

"Y ella pues hace sus comiditas y yo lo voy a repartir por ahí", dijo el esposo Santiago.

."Yo hago tamales, vendo, y pues lo que puedo hacer, a veces me alquilan, y yo lo hago, ahí vamos sobreviviendo", añadió la señora Jiménez.

La escasez de permisos para vender comida en Nueva York es tan seria que aunque su costo es de $250, en el mercado negro se consiguen por decenas de miles de dólares.

Es precisamente en este mercado negro en donde operan personas como las que engañaron a la familia Garcia.

Se llevan el dinero, no vuelven a dar la cara, y simplemente evitan a sus víctimas.

"Mira me colgó", dice Jiménez de la persona con quien intentaba hablar para reclamarle una vez más sobre su dinero.

Es por eso que organizaciones que velan por los vendedores ambulantes como el 'Street Vendor Project', le están pidiendo al Concejo Municipal que apruebe un proyecto de ley que expandiría el número de permisos disponibles.

Mientras tanto, autoridades municipales le recuerdan a quienes quieran vender en la calle, que no deben comprarle permisos a terceros.

Una dura lección para esta familia.

"Si me pudieran conseguir ese permiso con mucho gusto yo trabajo. A eso vinimos a este país. Yo tengo un hijo que está estudiando en la universidad y necesita lo suficiente para que él también siga estudiando", dijo Jiménez.